
Acá a los suecos les encanta fascinarse sobre la soledad. Con tal de decirte que el gobierno y la mitad de la burocracia sueca se dedica a combatir la soledad. Sin muchos logros, claro. Hay mucha gente que petatea todos los días y no se descubre que han finado hasta días, semanas, meses u años después. Como docente me toca ver incluso a toda la escuela participar en acciones para salvar algún estudiante de las garras de la soledad. Está muy arraigada en la tela de la sociedad sueca, son culeros los morros del pueblo y el país a mi entender. Hay una cultura muy estricta en las jerarquías de la relaciones entre los miembros de la sociedad tanto de jóvenes como de adultos, es algo increíble de observar. Siempre lo he comparado con una manada de animales, tienen eso, a horde mentality se dice en inglés.
No es que la soledad no sea molesta o no enfade o cause problemas psíquicos, para algunos de nosotros es como una vil mosca chingando el día pero para otros es una maldición al estilo de Job en la biblia o un vil Jeremías. Chinga y machín. Sea lo de cada quién, el caso es que lo más cincho es que uno acabe solo sin importar que hayas crecido entre la plebe del pueblo o hayas llegado ayer, en Suecia, la sociedad te abandona. Así de secas es la ley del terre. Yo guardo una imagen clara en mis archivos de mis andanzas en este pueblo y es la de un doctor al que entrevistaron en una radio en uno de esos tantos intentos de socavar las raíces del problema. Me causó mucha tristeza oírle porque naiden lo iba a visitar y él rememoraba cuan importante era durante su carrera como matasanos. Era alguien y se le escuchaba lloriquear, de ese lloriqueo que causa lástima pues, porque no había ya naiden que le recordase, en carne viva.
La soledad es un producto de lo que las sociedades protestantes causan a mi parecer, no lo digo yo, lo leí en un librito de un wey que se llama Max Weber y se titula El Capitalismo y la Ética Protestante. Llegas a un punto de tu vida en que tu utilidad para la sociedad caduca, así de simple. Uta mano, hace un chingo que leí ese libre y sin querer queriendo fue uno de los mejores libros que he leido para comprender a los suecos. Me impresionó mucho leer eso y como que le cayó como anillo al dedo a estos weyes, pues si uno sabe una pizca de historia, los suecos o los vikingos, en su cultura mataban a los viejitos porque era lo más honorable ya que, como se sabe, para entrar a Valhalla hay que entrar peleando.
Ya no son esos tiempos, claro. Ahora hay que tratar de ayudar a las personas a tener un poco de contacto. De hecho se le ocurrió a una política por estos lares de hacer una app para checar tarjeta con los habitantes del pueblo que viven solos. Acá hasta dichos hay para alentar a la sociedad en pensar en los que no tienen mucho contacto social y dicen que un hej! (¡Hola!) puede salvar vidas.
Este tema me causa mucha curiosidad porque estoy leyendo a Lars Norén y su querido diario del 2015 al 2019. No logro comprender lo que quiere decir con su soledad. Es uno de los escritores más importantes de Suecia y aún así, leyendo su diario siempre está rodeado de personas y su hija y se siente solo. Aparte, es culero con las personas que lo buscan. No capto nada, y si me pongo a comparar mi situación con la de él, aún menos. Aunque yo también he sufrido esa sensación y vaya que en retrospectiva duele más gacho aún. Aparte, si uno lee en los miles de comentarios y artículos que salen en las redes y miles de propaganda que los multi millonarios usan para ejercer control sobre la sociedad, la cosa no es solo local sino también global. No capto nada me cae.
Solos llegamos y solos nos vamos reza un dicho de mi pueblo. ¿Significa que hay que morderse un huevo y aguantar vara? No sé, pero eso dicen.
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