Yonder Lies It

pernicioso

Uno de los chismes o narrativas que inundan el diario devenir con su constante flujo de incriminaciones al consciente es uno del que poco se habla pero que se da exclusivamente donde la dádiva es una de cultura. El reinado de Suecia que se conoce por su generosidad tanto humana como monetaria es un vivero de ello. Las malas lenguas le dan rienda suelta a la imaginación y no hay falta de agentes que se dedican a minar el camino de toda ideología que tiende a cambios a favor de mejorar la vida de los más vulnerables. Las migajas que se les da son una riqueza que se podría usar de otra manera a favor de los más pobres que son propios y nativos. Esta yuxtaposición, una formula que se ha usado durante los últimos cien años, sigue causando fisuras entre la raza del pueblo de todas las naciones. Jode, si en mi pueblo natal de Tijuana es un microcosmos de ello recientemente, no sé de otro ejemplo más claro que ello. En mi pueblo, durante la crisis del flujo de los Haitianos al terre en el 2016 no había falta de voces que se quejaban del trato que el gobierno les daba a los haitianos cuando en las colonias de la ciudad, la gente natal de ahí ni pío recibían. Este fenómeno lo había clachado antes. No de manera tan grande que se escribiesen 8 columnas al respecto sobre ello, para nada, fue una observación personal y de cerca. En mi barrio había unos nicaragüenses allá por principios de los años 80 que habían recibido asilo político. A ellos se les daba todo y ardía eso. Uno sufría mientras que los nicas recibían todo gratis.

Menciono lo anterior porque en mis caminos veo a muchas razas del pueblo andar por aquí y por allá. Y como ente de la sociedad que habito no soy inmune a las falsas noticias o bulos que salen de las malas lenguas que hoy por hoy abundan por doquier. Y nunca falta ver a personas con alguna discapacidad deambulando las calles y uno se percata de ello por el elenco de posesiones o personal que suelen orbitar sobre susodicho discapacitado. O tienen todos los aparatos modernos que le brindan una mejor calidad de vida o gozan de una especie de ayuda de asistencia personal con personas que les ayudan a gozar de lo que su corazoncito les dicte. Y bien por ellos, se lo merecen. Y es aquí donde el vivero de la malas lenguas hacen de las suyas.

De las muchas propagandas que hay contra la raza musulmana de esta sociedad que ha albergado a tanto musulmán de todo tipo de países del medio oriente es aquella de que los creyentes del Islam se dedican a dañar sus propios familiares para obtener más beneficios monetarios del estado. Es una propaganda perniciosa y de mal gusto. Uno no puede ver a un chamaco andar renquiando porque uno luego luego piensa que lo han hecho a propósito para sacarle más dinero al estado. La misma narrativa de los medios mediáticos del país alientan a este tipo de propaganda. Ahí tengan ustedes la historia de los niños ratas de Pakistán. Y es que eso da oxigeno a todo tipo de malos pensamientos. De hecho, se difunde sin más ni menos como una verdad. No todos logran cuestionar si en verdad los padres de familia musulmana en verdad dañan a sus hijos par sacarle más dinero al estado. Muchos aceptan esto como un hecho y ahí se queda, perpetuando la mala imagen de una comunidad entera.

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