Música en el tranví­a

El otro dí­a fui a visitar a una amiga en un suburbio de Estocolmo. No hubiera sido algo excepcional a contar si no fuera porque cuando iba viajando en el tranví­a pasó algo que muy raramente pasa en los tranví­as de Estocolmo. Más raro resultó el hecho que lo que pasó involucró a un sueco. Un pachita como les decimos en México. Al subirme al tranví­a, sin pagar, por supuesto, música llego a mis oí­dos, era un pachita tocando el violí­n para ganarse unas cuantas coronas (moneda sueca). Iba tocando música de esa de los antaños de Suecia, música folklorica que hoy por hoy sólo queda en los anales de los recuerdos ante la fuerte y rápida modernización de Suecia. Era en realidad un rico y placentero viaje a no ser que yo iba pues mirando a ver si no se subí­a un placa a checar los tickets.

Lo raro es que eso no se da por estos lares. Los tranví­as y los buses por lo general son cajas del silencio. La gente no habla como, por así­ decir, en las burras de Tijuana o en el Trolley de San Diego. Es más, yo ya le saqué la conclusión que hay más alboroto en un funeral mexicano que en un tranví­a sueco. Todos van callados.

El otro aspecto que se me hizo raro es que los suecos por lo general no hacen eso. Aquí­ los que andan haciendo esos panchos de subirse a las burras a tocar son usualmente inmigrantes. Polacos o rusos que cotidianamente se la pasan tocando dentro de los pasajes que conducen al metro. Y no son de una guitarrita eh? Son orquestas enteras. Lo que pasa es que son rusos o polacos muy pobres, no saben el sueco y el trabajo aquí­ es duro de conseguir, por lo general también son gente exiliada, sin duda rentan sus equipos por ah’i de seguro. De último para acá los que se avientan sus rondas trobaderas son los ecuatorianos o los bolivianos con música de las andinas. Traen un baile entero y más divertido que los Polacos o los rusos que por lo general tienen una música más sombrí­a.

Pero me da gusto verlos en las burras tocando, me recuerda mucho a México, así­ que es un deleite para mí­ ir escuchando música en estos tranví­as suecas.

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