A diferencia de los regalos, donde ya antes habí­a comentado que a los suecos les da por preguntar qué es lo que uno desea, para luego recibirlo como regalo de navidad, los niños tienen unas actividades que a mí­ se me hacen bonitas. Y es que si el climax al cual me refiero, o sea, tanto en California como en Tijuana, resulta al momento de abrir los regalos, para tanto como recibir el regalo y la sorpresa (vaya cocktail de emociones …) los niños disponen de una actividad importada de Alemania. De hecho se les recuerda también a los suecos que el árbol de navidad proviene de Alemania también, pero eso es otro post para otra navidad, la importación que tiene importancia ahora es una especie de calendario.

Este calendario consiste de 24 dí­as, los 24 antes de navidad y cada dí­a empezando el 1ro de Diciembre los niños se levantan a primera hora de la mañana, y creenme, los escuincles lo hacen, para abrir una especie de cajita que el calendario tiene por cada dí­a. Esta cajita solí­a consistir de un chocolatito con motivos navideños, un venadito, un santa claus, angelito, estrellita, etcétera etcétera pero que ahora consiste de otras cosas más avanzadas como bolsitas con joyitas para las niñas o carritos para los mocosos, la mercadotecnia you know? En fin, el calendario dispone de estas cajitas para dí­a de diciembre hasta llegar al 24 que es cuando también se abren los regalos, creo, nunca me me fijado bien si es el 24 o el 25 cuando se abren. A mí­ se me hace divertido ver a los chilpayates emocionados cada mañana al levantarse sólo para ver que ‘sorpresa’ les trae la cajita del dí­a correspondiente. O sea, el climax es algo así­ como suspendido por 24 dí­as hasta el mero mero. Quizá sean los chamacos los que salven a Suecia de lo que a mí­ me parece a veces unas navidades totalmente carentes de entusiasmo.

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